3 de diciembre de 2010

Fútbol y petróleo, una extraña pareja

La reciente designación de la FIFA para albergar la sede de los mundiales de 2018 y 2022 se ha saldado con una victoria inesperada. El petróleo se impuso. Rusia y Qatar, dos economías que giran en torno al negocio de la explotación del crudo, se llevaron los dos próximos mundiales de fútbol. ¿coincidencia? En ambos casos, albergarán esta competición por vez primera en su historia, y contribuyen así a la universalización y expansión geográfica del fútbol. Todo ello hace un cocktail extraño, pero el fútbol, la política y el petróleo se han aliado para ganar esta partida. 

Curiosamente Rusia y Qatar son el país más grande y el más pequeño en ser sede mundialista en la historia de este deporte. Rusia es la segunda nación exportadora de petróleo y la primera de gas natural. Qatar, el país con el Producto Interior Bruto per cápita más alto del mundo gracias al petróleo y al gas natural. Vitaly Mutko, ministro de Deportes ruso, declaró: “Ya hubo diez mundiales en Europa Occidental y ninguno en Europa Oriental. En 1989 empezó una nueva era con la caída del Muro. Este Mundial derriba un nuevo muro”.  ¿A qué muro se refiere?. La elección de dos potencias petrolíferas dispara las  especulaciones. La FIFA ofrece así a sus patrocinadores y socios comerciales la posibilidad de penetrar en dos naciones que han abierto reciente sus economías al mundo. 

Fútbol política y petróleo, extraños compañeros de cama... o de terreno de juego.


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