22 de octubre de 2010

Eficiencia energética en la gestión de las empresas

Se oye mucho hablar de la eficiencia energética "la relación entre la cantidad de energía consumida y los productos y servicios finales obtenidos", pero pocos saben caminar hacia ella de una forma integral. Hay muchas empresas que podrían ser más competitivas si implantaran modelos energéticos sostenibles orientados al ahorro de los consumidores y la mejora medioambiental. Dicha relación se puede mejorar mediante la implantación de diversas medidas e inversiones a nivel tecnológico, de gestión y de hábitos de consumo.

El actual contexto de crisis económica, con continuas subidas del precio de la electricidad y los combustibles, hace necesario incorporar la cultura del ahorro. La Auditoría Energética puede ser el primer paso hacia una mayor eficiencia en la gestión de empresas y organizaciones. Ingenierías como ESEN, empresa especializada en eficiencia energética y energías renovables diseña e implanta modelos energéticos sostenibles orientados al ahorro de los consumidores y la mejora medioambiental y nos ayudan a instruirnos en el camino de la eficiencia y el ahorro.

¿Cómo definirían la eficiencia energética?

Es la relación entre la cantidad de energía consumida y los productos y servicios finales obtenidos. Dicha relación se puede mejorar mediante la implantación de diversas medidas e inversiones a nivel tecnológico, de gestión y de hábitos de consumo.


¿Es lo mismo eficiencia energética y energías renovables?

No, y en este aspecto existe bastante confusión. Con las energías renovables se busca sustituir los combustibles convencionales o fósiles contaminantes por fuentes renovables no contaminantes y prácticamente inagotables. Con la eficiencia energética se pretende obtener el máximo aprovechamiento de la energía consumida, sea ésta convencional o renovable, optimizando y aumentando el rendimiento global de instalaciones y equipos.



¿Qué beneficios aporta la eficiencia energética a las empresas?

Al reducir el consumo de energía por unidad de producto o servicio, las empresas mejoran la rentabilidad y la cuenta de resultados. Paralelamente, promueven la sostenibilidad económica, empresarial y ambiental, mejorando su imagen corporativa y contribuyendo a la responsabilidad social.

¿En qué consiste una Auditoría Energética?


Es un estudio integral del consumo energético de equipos, instalaciones y procesos en industrias, servicios y edificios, a fin de detectar ineficiencias y potenciales ahorros energéticos. Se identifican las diferentes posibilidades de mejora y se analiza su viabilidad técnica y económica, estimando junto al cliente aquellas medidas de eficiencia que generen mayor valor y beneficio en ahorro de energía, eficiencia y mejoras de proceso. La auditoría ofrece un abanico de oportunidades de ahorro: el cliente decide qué medidas de mejora de la eficiencia tomará, en función de la inversión necesaria y el ahorro que suponga cada una de ellas.

¿Se tiene en cuenta la eficiencia energética en el diseño de nuevos edificios e instalaciones?

En general no lo suficiente. Se suele tener una visión a corto plazo que considera los costes de instalación por encima de los costes de explotación y mantenimiento a lo largo del ciclo de vida del edificio o la instalación correspondiente. Durante el diseño o rehabilitación de los edificios se debería, en primer lugar, reducir la demanda energética y, a continuación, proyectar la instalación más adecuada que satisfaga esa demanda con el menor coste posible por el calor y la electricidad que consumen los usuarios finales.

¿Cómo valoran la política energética de la administración?

Se dieron pasos en la dirección correcta con el Código Técnico de la Edificación (CTE), el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) o la Certificación Energética de Edificios de Nueva Construcción, pero no es suficiente: es preciso tomar acciones más decididas. Así, por ejemplo, en uno de los borradores de la nueva Ley de Eficiencia Energética se contemplaba introducir la figura del Gestor Energético en las Comunidades de Propietarios, lo cual es muy interesante, teniendo en cuenta que el sector residencial consume alrededor del 17% de toda la energía primaria y ello supone del 40% al 60% de los gastos generales de los edificios. El potencial de ahorro es muy importante; a pesar de ello, se está haciendo poco en este sentido. Otra medida interesante sería introducir incentivos fiscales para particulares y empresas que inviertan en eficiencia energética, eso sí, vinculándolos a la obtención de ahorros verificables.



¿Y la gestión energética de las empresas?



Deben incorporar la eficiencia energética y las renovables en sus políticas de I+D+i. Muchas empresas han implantado sistemas de gestión de calidad y medioambiental: ahora también pueden implantar un sistema de gestión energética según la norma UNE-En 16001 o la futura ISO 50001. Estas normas permiten a empresas y organizaciones aumentar su eficiencia y optimización de los costes energéticos a través de un proceso de mejora continua integrado en su sistema de gestión. Es indispensable incorporar la cultura del ahorro y la eficiencia energética en la gestión de empresas y organizaciones.



En esta época de crisis profunda, ¿cómo se convence a las empresas de que deben invertir en mejorar su eficiencia?



Las empresas ya han reducido sus costes laborales mediante el ajuste de las plantillas. Ahora es necesario continuar reduciendo los costes y mejorando la competitividad, y la mejora de la Eficiencia Energética es el camino. El aumento continuo e imparable del precio de la electricidad y los combustibles es el mejor argumento.



¿Cómo ve el futuro energético en España?



Tendremos un mix energético dominado por el gas natural, las renovables, con una presencia importante de la biomasa en el sector residencial, y una vuelta de la energía nuclear que ya está teniendo lugar en muchos países. Por otro lado, vemos una mayor implantación de la autogeneración mediante renovables y equipos de cogeneración para autoconsumo o venta de energía a la red, lo que supondrá el desarrollo incipiente de las redes distribuidas. 



Además, estamos convencidos de que la planificación urbanística debe contemplar Centrales Térmicas de Distrito para el suministro de calor y refrigeración a urbanizaciones. 



Fuente: lne.es 

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