28 de marzo de 2011

Argentina no quiere perder el tren de las renovables

Los países del Cono Sur quieren cambiar su matriz energética para hacerse menos dependiente del petróleo y los combustibles fósiles. Chile ha anunciado un ambicioso plan para saltar del 5% al 10% de la energía producida con energías renovable en 2020, y hoy conocemos que Argentina no quiere quedarse atrás. A pesar de ser un importante productor de petróleo y contar con grandes yacimientos de gas, el Gobierno argentino anunció un con el objetivo declarado de que en 2016 el 8 por ciento de la energía consumida en el país provenga de fuentes renovables, así como mejorar las líneas de alta tensión interconecten el territorio nacional. El desarrollo de energías a partir de fuentes renovables requiere de la disponibilidad de líneas de transporte para un eficiente aprovechamiento de la energía eléctrica generada.

Argentina es reconocida internacionalmente como uno de los países con mayor potencial de desarrollo eólico, cuenta con 30 MW instalados, además de Centrales Térmicas a Biocombustibles, con 4 proyectos (110,4 MW); Energía Solar Fotovoltaica, 6 proyectos (20 MW); pequeños aprovechamientos hídricos, con 5 ofertas (10,6 MW), y 2 proyectos para energía a partir de Biogas (15 MW1). Pero todavía hoy la participación de los combustibles fósiles en la matriz energética llega casi al 70 por ciento.


Sin embargo én la Argentina no todo son luces, también hay sombras. El Argentina los biocombustibles son promovidos por el Gobierno y algunos sectores agroindustriales como una "solución rápida" para mitigar las emisiones de dióxido de carbono generadas por el transporte y, al mismo tiempo, como una nueva oportunidad de negocios para el sector agropecuario. Sin embargo, según los ambientalistas, recientes investigaciones científicas demuestran que la producción de biocombustibles en base a cultivos energéticos representa una seria amenaza a la seguridad alimentaria mundial. Las poblaciones de menores ingresos serían las más vulnerables a los crecientes precios de los alimentos a escala global.  Además, la extensión de cultivos tales como el maíz, la soja, la colza o la caña de azúcar, destinados a la producción de biocombustibles, influye también en una fuerte presión para expandir las tierras agrícolas disponibles, provocando la destrucción directa e indirecta de los últimos ecosistemas naturales, como bosques y selvas tropicales.

Así pues la Argentina tiene un gran potencial, pero tendrá que definir mejor por qué tecnologías renovables quiere apostar. No todas son iguales, ni tienen los mismos costes, ni el mismo grado de desarrollo tecnológico. Se abren pues buenas oportunidades para empresas y emprendedores en el país de la tierra del fuego.
 

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